
Bon Appétit | Agua y drenaje, en el ‘Chapa’
Cualquier cantidad de periodistas, camarógrafos, fotógrafos, influencers de medios digitales en la parafernálica rueda de prensa convocada por la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) por la visita del titular de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), Mario Mata, ex diputado y ex alcalde de Delicias en la nomenclatura del Partido Acción Nacional (PAN).
Parecía como si querían anunciar el fin del mundo, ahora que las lluvias y los hundimientos de nueva cuenta ‘desnudaron’ la carencia de infraestructura en drenaje pluvial, inexistente en una urbe de cerca de dos millones de personas, de un asunto que pesa y pesa en serio cuando ‘Tláloc’, el Dios de la lluvia se enseñorea en el desierto del estado de Chihuahua.
Una de las mejores convocatorias de prensa que debe hablar bien de Mata y del recién llegado director ejecutivo de la JMAS, Marco Licón Barraza, que se lucio como si tuviera años en la descentralizada del gobierno.
Lo dijo Marco a toda la perrada de prensa, luego de darle la palabra a Mario Mata y a los ingenieros y técnicos que estuvieron también presentes en la encerrona del Chapa para dar respuesta, lo más amplia posible a los muchos cuestionamientos de la prensa en Ciudad Juárez, que la instrucción de la gobernadora era estar “muy de cerca con la gente”, y lo repitió una y otra vez el director del organismo para que a todos les quedara claro que quien manda es la patrona de Palacio en la capital.

Mata tuvo que sacar los artículos de la ley para defender a la Junta de Agua sobre su responsabilidad compartida con los asuntos del drenaje, para que no le cayera la maldición de la mala prensa, de los aguerridos y de los que joden solo por joder.
Allí estaba también el pupilo del gran Chago Nieto, el finado ‘hombre leyenda’ del PRI, que un día llevó al ingeniero Manuel Herrera a la Junta, quien se ha convertido, quiérase o no, en el ‘Amo y Señor’ de la descentralizada, y quien ha sobrevivido a quien sabe cuántos directores y presidentes de la JMAS.
El hombre de los amplios conocimientos técnicos, al que recurren todos, porque dicen que Manuel Herrera es quien explica y resuelve las broncas fuertes, aunque sea mera leyenda urbana. Y daba la impresión de que el singular personaje de muchas décadas pretendía hacerse chiquito evitando en todo momento, figurar o robar cámara ante los titulares de Chihuahua y Juárez.
De tutti frutti, parlando italiano, como en botica, donde Mario Mata habló de los cerca de 4,500 millones de pesos de inversión en programas y obras, de los cuales el 60 por ciento se destinan en obras mayormente enterradas. Esas que no se ven, pero que existen en el subsuelo.
Colectores y drenaje, que se cimbran a la ciudad en cada época de lluvias, y que no soporta, dijeron los jefes, “nuestro drenaje (de la Junta de Aguas);
Dizque porque es imposible soportar la carga de la captación de aguas de lluvias torrenciales, en una ciudad donde, paradójicamente no llueve, o llueve muy poco, pero cuando llueve asemeja el ‘diluvio’ que movió a Noe en la historia de la Biblia, a construir el arca, para preservar a la humanidad y a los animales.

Al final del día, en el Chapa de la Gómez Morín, que fue punto de encuentro y convocatoria, corrieron las parrillas de carne, los platos hondos del aguacate, los chescos, y alguna que otra cerveza. Todo por cortesía de la Junta de Aguas.
Ya lo sabe, la política y los asuntos y diferencias entre los gobiernos estatal y municipal, fueron una especie de tabú esa tarde, porque Mario y Marco fueron en extremo cuidadosos.
Mata y Licón estaban felices, defendiendo a la ‘patrona’ y hablando de los nuevos tiempos que han llegado a la descentralizada del gobierno estatal en Juárez.
